EL GIMNASIO SAQUEADO
Existen ubicaciones que tienes desde hace mucho tiempo pero que, por un motivo u otro, tardas en visitar.
Es el caso del reportaje de hoy.
Dudé bastante en redactarlo, pero creo que la historia tiene su fuerza y sabéis que, en este blog, nos guiamos más por los relatos y las vibras que nos transmite el lugar que por lo reventado o intacto que esté.
El lugar se trata de un polideportivo que estaba compuesto por un centro de día con biblioteca, espacio de ocio, un pequeño gimnasio y una extensa piscina con sus respectivas taquillas. A su vez, guardaba una guardería en su interior.
Desgraciadamente, por ciertas incongruencias legales, ni siquiera se llegó a terminar el espacio y nunca pudo abrirse al público.
Para empezar, no tenían las licencias necesarias para iniciar las obras y, aun así, decidieron levantar el inmueble. Años después, se ordenó su demolición.
Aun así, la institución continuó batallando y consiguiendo algún plan alternativo como el de utilizar el lugar como Centro Apícola, pero finalmente se consideró fraude de ley.
Otro de los recursos que solicitaron fue una prórroga de cinco años para el derribo de las instalaciones, para ganar tiempo y conseguir una solución sostenible para el polideportivo.
¿Y por qué después de casi 20 años sigue en pie? Pues la demolición de la superficie cuenta con unos precios muy elevados, llegando a los 200.000 euros, y eso sin contar el gasto posterior de rehabilitación de la parcela.
Ha sido un revuelo de tanta magnitud que incluso la exalcaldesa se enfrenta a juicios por desobediencia, al negarse a la desmantelación del lugar.
El estado actual del centro de día es deplorable. Realizaron alguna tarea como el desbroce del patio exterior, donde cuenta con un parque infantil, canchas deportivas y aparatos de movilidad; y también, para nuestra sorpresa, han cementado la piscina interior.
Lamentablemente, los saqueadores han hecho sus destrozos en el lugar, sobre todo en el gimnasio, llevándose parte de la estructura de aluminio de las máquinas deportivas, y en la biblioteca, desmontando las estanterías que almacenaban los libros.
Esperemos que algún día el lugar consiga un destino más feliz que el simple deterioro con el paso de los años y que, por fin, resuelvan las disputas legales.
Es triste ver cómo evoluciona hacia un deplorable final.



























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