LA CRUZ DE LA RELIGIÓN
En la última ruta por el norte, nos aventuramos a ver una casa que a simple vista parecía muy humilde. No esperábamos encontrarnos, una reliquia tan importante en su interior, la aguardábamos vacía.
Como suelo decir, las apariencias engañan.
Virtudes se quedo fascinado por el loro de una señora con miedo a que el mismo infartara.
Mientras se reía intentando que el loro le hablara, la fulana nos asusto pidiéndonos que no nos acercáramos.
Sin moros por la costa por fin, intentamos entrar en la vivienda.
Virtudes se precipitó sobre una de las tablas que escondía la habitación principal. Luego, fuimos nosotros, aunque más patosos que el engorilado que parece no tener articulaciones. Es flexible como un mono.
Vais a flipar con la presentación que nos hizo la casa, divina y con unos colores muy blancos.
La cantidad de cuadros y crucifijos distribuidos por la habitación, me dejaron claro como iba a apodar la casa. Era fascinante, aquellas camas gemelas que conseguían hablar por sí solas, seguramente pertenecieran a un par de hermanas.
El pequeño apartado al final de la habitación, estaba compuesto por una silla antigua, libros y un cuadro pintado a mano, creo. Todo son hipótesis.
Continuamos explorando la vivienda, conseguimos entrar a la habitación de los padres, que contenía otro crucifijo enorme sobre la cama y unas maderas que dificultaban la accesibilidad, dado que estaban podridas y no sabíamos lo que había debajo de nuestros pies. Podría ser peligroso caerse.
Al lado, encontramos la cocina que tenía la misma estética y colores que el resto de las habitaciones, simplemente fascinante. Contenía muchos detalles y se notaba la antigüedad y el paso del tiempo en sus blancas paredes.
Aún conservaba la ultima vajilla utilizada por los dueños de la casa. Resultaba enternecedor y aunque estaba lejos de tener muchísimos utensilios, continuaba teniendo muchos toques cristianos con crucifijos y cuadros eclesiásticos.
Daban ganas de sentarse a tomar un café tranquilamente con el sonido de los pájaros en la ventana.
Últimamente, nos ocurre que todos los checks que tienen cortinas, entramos y suelen tener reliquias en su interior o ser casas muy hogareñas.
Finalmente, después de ver un pequeño baño, encontramos la estancia más bonita de la casa.
Un precioso salón-comedor con todas las pertenencias de los dueños que no encontramos en las habitaciones anteriores (salvo la ropa de los armarios).
Con libros y cuadros familiares, retratos de la comunión y figuritas muy curiosas que decoraban la gran chimenea que calentaba la pequeña vivienda en temporada de invierno.
La cantidad de cuadros y figuras religiosas eran fascinantes de ver, con mucho detalle y muy especiales.
Las lámparas del techo también eran una pasada aunque algunas ya fuesen quitadas. Imagino que la estructura no estaba muy allá, visto las tablas de las habitaciones...
¿A qué es una pasada? Me los imagino en Navidad comiendo todos alrededor de la mesa y me da mucha envidia.
La entrada principal tampoco perdía esencia. María te saludaba desde que atravesabas la puerta.
Y como no, alguna instantánea de mis exploradores favoritos.
Y me pillaron quieta esta vez, fascinante porque casa que veo, casa que no paro quieta.
Tengo una foto de Virtu en el jardín pero es daros muchas pistas así que os la describo para que la imaginéis.
Imagina un pozo precioso entre un manto de césped verde que relucía con la luz de sol, y un mono trepador con una sudadera que ponía Virtudes Was Hear en sangre roja. Yo veo eso y salgo corriendo.
El baño no me parecía muy fotogénico es extraño en mí, sabiendo lo que me gustan.
La casa era pequeñita como os decía, constaba de 4 estancias y el baño. Aún así tenía muchos detalles y mucho encanto.
Seguramente era de una familia pequeña, compuesta por dos padres y dos hijas, a mí parecer. Al tener camas gemelas, no sé porque me las imagino chicas, también por las fotografías que vimos.
Y con esto, termino de daros la chapa. Espero que os gustará y os paséis al catolicismo ⛪
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