LA MACRODISCOTECA DE LAS FIESTAS
¿Recordáis las discotecas antiguas?
Donde la gente se echaba las noches bailando y disfrutando sin que nada les preocupase, sin teléfonos, sin redes sociales a las que subir historias borrachos y luego arrepentirse, socializando, haciendo amigos de una noche...
Y es que no sé a vosotros, pero me resulta enternecedor escuchar las historias de mis padres cuando salían a la única discoteca que les quedaba cerca, con 1000 pesetas que les daban para salir todo el mes prácticamente, y robando gasolina de los camiones de las fábricas para poder fardar de cochazo.
Me hubiera gustado experimentar esa época. De hecho mis padres se conocieron en una discoteca de la zona, A Revolta en Carballo, que seguramente los que seáis de Costa da Morte, os acordéis de ella. Os dejo un vídeo de Brei.
Pero hoy os traigo otro lugar más especial.
He tardado en subirlo porque es de mis primeros lugares, cuando estaba comenzando y cualquier ruina me parecía fotografiable.
Esta discoteca fue a día de hoy, lo que más me sorprendió ver y es que, hay sitios que me dejaron loca pero la impresión de este lugar, la recuerdo con mucho cariño.
Se trata de una macrodiscoteca que muchos conoceréis, y es que como os conté en uno de mis últimos posts de Instagram, se han encargado de extenderla de tal forma que ahora se encuentra muy vandalizada y grafiteada.
Me da muchísima pena verla así, por ello, creo que merece un espacio en este blog.
La discoteca fue un lugar que me pasó Key. Decidimos pasarnos un día que fui a repetir las fotos del Sanatorio de los Delirios con el espectro Escarcena.
No fue buena idea porque acudimos de tarde y con apenas luz. Entramos en el recibidor y continuamos por la barra con especial atención a los sensores o cámaras.
Ya os digo, no tenía ni idea de lo que nos podíamos encontrar.
Vi los focos de la disco al fondo y noté una adrenalina enorme subiéndome por el cuerpo. Aún así, decidimos meternos por la izquierda y acceder primero a la zona de restauración y bar.
Allí, a Escarcena le pareció ver un sensor alumbrándonos y decidimos salir por patas para meternos en el coche y esperar por si venía la poli.
Spoiler: NO vinieron.
Tiempo después, volví con Key a la ubicación, también de noche. Esta vez conseguimos ver la parte de la piscina superior, que en mi opinión fue la más sorprendente, toda la zona de baile, la zona de bar y restauración y todo el hotel.
Es flipante, porque contaba hasta con bolera e incluso cuatro espacios diferentes de bar donde podías pedir tus consumiciones.
En la discoteca, también disponías de varias barras donde poder pedir. Es decir, el espacio podía albergar miles y miles de personas. La noche que más personas hubo fueron 5.000. Era curioso porque había cinco espacios para pedir y estaban nombrados con los cinco sentidos del cuerpo: tacto, olor, vista, olfato y gusto.
Buscando información en Internet, descubrimos que había abierto sus puertas en 1997 y su última apertura fue en 2015, en la macrofiesta de fin de año. Aunque hubo un parón de cuatro años, imagino que ya no contaba con mucho presupuesto para abrir y decidieron darle una buena despedida.
El boom de las discotecas poco duró, con la llegada de los pubs y los afters. Pocas discotecas quedan activas. Aunque algunas, siguen llenando el aforo como es el caso de la Pelícano.
Hoy en día la macrodiscoteca, cuenta con numerosas vandalizaciones, sobre todo en la parte del hotel, que han quemado hasta colchones o los han tirado por la azotea superior haciendo botellones y fiestas clandestinas. Es una pena.
Continuando a nuestra exploración, después de ver el hotel por completo, bajamos a la zona de recepción y Key, se comió un sensor de frente.
Os juro que a día de hoy, sigo sin saber como supe el camino de vuelta hasta la salida, porque he vuelto varias veces y nunca hice el mismo trayecto que la primera vez que la vi. Es un completo laberinto. El caso es que no nos quedamos para saber si vendría la policía, nos marchamos por patas.
La última vez que fui, ocurrió a finales del 2023. Fui con mi madre y mi hermano a la discoteca y conseguimos ver la zona que nos faltaba, el salón de banquetes, la cocina y toda la zona de lavandería junto al ropero. Fue increíble sacar fotos de día por fin, aunque la discoteca era tan oscura y llovía tanto que fue un infierno.
Aún así lo pasamos muy bien como podéis contemplar en las fotografías y nos alegramos de poder verla entera. Fueron como 4 horas de desconexión del mundo real.
A día de hoy, creo que no volvería, lo pasaría bastante mal viendo el empeoramiento de un sitio que disfruté muchísimo explorando. Ya sufro viendo las fotografías de los que siguen visitándola...
Vamos a darle la despedida que se merece, ¿no?
Os dejo las fotografías del lugar, espero que las disfrutéis.























































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