EL COLEGIO DE MUROS ARTÍSTICOS
Hoy en el Decrépito Desván, os traigo un sitio muy especial.
Cuando comencé a mapear fue uno de los primeros lugares que encontré. Aunque desgraciadamente, tiene reseña en Google.
Tampoco es de mis mayores logros pero tenía muchísimas ganas de visitarlo.
@tiempo_de_urbex lo había visto de antemano y mucho más intacto. Aún conservaba algunos documentos y periódicos antiguos, incluso unas orlas.
La historia de este lugar es un tanto curiosa.
Pues aunque en los últimos años de apertura (cerca de los años 60), fue un Colegio de Jesuitas bastante unidos por el catolicismo, antes fue una prisión y un campo de concentración en la época franquista.
Y es que el sitio fue construido en 1875 y aunque siempre albergó en su interior a los Camposancos, su actividad y servicios crecieron notablemente tras su gran éxito. Teniendo Universidad, Colegio y Seminario.
En 1916, los Jesuitas deciden irse a la capital para seguir con su actividad y el Colegio decae notablemente sumándose en un abandono reprimido.
Este lugar actualmente, forma parte del Patrimonio de Galicia, dado que contuvo a 4.000 reclusos durante la Segunda Guerra Mundial. También contenía a 260 mujeres, que muchas tuvieron que dar a luz en el recinto en condiciones infrahumanas.
De 4.000 personas, unas 171 fueron fusiladas.
Estaba conformado por una capilla, enfermería, unos patios gigantes, un salón de actos, una sala de juegos, una herrería, una panadería y un ala de habitaciones.
Hoy en día la sala de actos está terminando su función y sumándose a un oscuro final y la capilla se encuentra vandalizada pidiendo clemencia a Dios para seguir aguantándose sobre sus pilares.
El gobierno tenía tratos con una empresa que quería construir en el terreno, una urbanización al lado del río Miño, como muchas de las que construyeron hace poco por la zona. Lamentablemente la empresa quebró y también las esperanzas de una recuperación del lugar.
Muchos turistas aparecen en la zona, curiosos por conocer la historia del famoso abandono que ha llegado a ser una joya patrimonial y no solo por el espacio tan inmenso que ocupa.
En el cementerio de la comarca, están sepultados los 174 republicanos fusilados durante la guerra, muy cercanos al Colegio Abandonado de los Jesuitas.
En el siguiente post os comentaré más información sobre este increíble lugar y nuestra divertida entrada. 🌙
Continuamos con este lugar tan artístico.
Aparte de mostraros más fotografías del colegio, os enseñaré las preciosas instantáneas que me sacó @tiempo_de_urbex cuando estaba distraída apreciando la belleza del lugar.
Entrar a este lugar no fue tarea fácil. Se ocuparon de tapiarlo bastante bien. Encontramos un ventanujo que no estaba del todo cerrado. Tuvimos que ayudarnos para subir, habría tranquilamente un metro y medio de subida.
Justo cuando íbamos directos a nuestro spot, un grupo de turistas ingleses andaban merodeando la zona como polillas atrapadas por la luz. Así que hicimos tiempo intentando hacernos pasar por dos turistas más y merodeando por la urbanización de al lado.
Cuanto al fin teníamos vía libre, fuimos rápidos. Aunque yo fui la primera en trepar el muro y estuve un rato intentando coger por el hueco. Mi trasero se negaba a entrar conmigo.
Justo en el momento que estaba arriba del todo y bien visible, pasó un coche del 112. Eso me puso en tensión. Aunque suspiramos de alivio al ver que pasaban de largo.
Por fin, conseguí entrar y luego, subió Tiempo de Urbex.
Comenzaba la aventura.
La zona estaba bastante decrépita pero aún así cada punto, nos resultaba bastante estético. Cada dos segundos, nos parábamos a sacar fotos.
Ya no solo el vandalismo se hacía notar en las paredes, también el paso del tiempo y los fenómenos meteorológicos hacían daño a la estructura de forma notable.
Múltiples palomas, nos saludaban en el interior causándonos mini-infartos. No sé si contemplasteis la primera entrada. Si no es así, os recomiendo hacerlo para conocer la historia del lugar y ver la foto de nuestra amiga, la paloma.
Nos quedamos en shock al ver la sala de actos, solo quedaba una columna en pie del mismo.
Y comenzó a lloviznar mientras estábamos en el interior, no mucho pero sí los suficiente para que el sol se marchara y las fotos no fueran dañadas por la contraluz. Un gran punto a favor.
Llegamos a la capilla, tuvimos que verla desde la entrada, le llamaría puerta pero se había transformado en tablones viejos y humedecidos. Le sacamos fotos desde allí y continuamos con la exploración.
En la segunda planta, había habitaciones que no pudimos ver, dado que el suelo se hundía y era impenetrable.
Pero la tercera planta era sin duda la peor, ya no se podía caminar por ella y era una pena, pues allí estaba el punto fuerte. El precioso campanario con acceso al tejado, desde allí se podían ver unas increíbles vistas.
Desgraciadamente no pudimos verlas :(
Estuvimos por más de tres horas allí dentro, transportándonos a años atrás, recorriendo cada centímetro del colegio (menos las zonas que parecían hundirse). Incluso había un alprende fuera que aún estaba en uso, seguramente los vecinos de la zona guardaban allí sus barcas. Comenzamos a imaginarnos que se trataban de Narcos escondiendo su transporte para evitar ser captados.
La locura se hacía visible después de permanecer tantas horas allí.
Decidimos despedirnos del lugar sin ser vistos y continuar nuestra ruta.
Las fotografías sacadas por Tiempo de Urbex.
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