EL CENTRO ANTISOCIAL

 

 

Hoy en el Decrépito Desván me complace traeros una cosecha propia. ¡Por fin!

Para un explorador que está comenzando es complicado mapear y que un check salga bien para cubrir un reportaje aún más. Os traigo un Centro Social que en su momento estaba repleto de niños.

Aún conservaba sus murales y letreros llamativos creados a mano. Seguramente los niños que pintaron estas pancartas, hoy en día, ya son adultos 

Este lugar resultaba muy entrañable, siendo dejado como si las personas que lo frecuentaran hubiesen desaparecido y todo se hubiese detenido en el tiempo.


Veo una barra y soy incapaz de resistirme a servir una copa. Lo llevo en la sangre :)



Logramos entrar por una pequeña ventana donde un gato gordito nos sorprendió con su mala leche. Nada más entrar, las Super Bock portuguesas negras, nos saludaban llenas de polvo en sus cajas. La verdad es que daban ganas de beberse una durante la exploración, llevábamos horas de camino en coche.



Continuamos nuestro camino sin saber lo que íbamos a encontrarnos, giramos a la derecha y vimos una pequeña barra que aún conservaba los pocillos de café y algún que otro elemento decorativo. Aunque los congeladores y neveras estaban completamente vacíos. ¿Solo venderían cerveza y vino?




(Perdón, me gustan demasiado los marcos de las puertas)  







Y aquí tenemos a la Virgensita del Urbex, que nos bendice en todas nuestras exploraciones y nos protege de okupas y multas policiales. Gracias diosito por protegernos.




Desde la barra teníamos una pequeña ventanita que nos mostraba la cocina del lugar.



La vegetación no sé como se las arregla para entrometerse siempre en los lugares. Creo que la naturaleza es la verdadera exploradora y aparte autoritaria, se mete de okupa en los abandonos y nunca más los deja de lado. Se agarra a ellos como flor de canto. Hablando de cantar, ese micrófono me está pidiendo que cante "Un beso y una flor" a todo pulmón. ¿Cómo que no sabéis cuál es? Descubridlo aquí.

 

Continuamos la exploración donde lo dejamos, si mirabas al frente te encontrabas un pequeño escenario donde los niños harían sus obras teatrales para todo el pueblo. Las múltiples sillas que formaban el lugar estaban por todas las esquinas del Centro Social. No pude evitar subirme al escenario para experimentar la sensación y terror que tendrían eses niños frente a la multitud. Imagino que sus padres estarían viéndoles desde la primera fila.





Ahora vamos a ver la cocina. Ya sabéis lo mucho que me gustan y más cuando asoma la naturaleza por su interior de forma inexplicable.









Vemos la última sala de la planta baja, dónde como no, encontramos más sillas.




Subimos a la segunda planta y vimos lo mejor de la exploración, el gran santo cristo. Con su cajita rodeado de objetos de la Iglesia.







Al final, en un pequeño desván tenían algún objeto antiguo de la época lleno de polvo, digno de admirar. 

Tenía miedo de que me saliese algún murciélago entonces, no me entrometí mucho en el interior.




Parecía un amplificador antiguo, sinceramente no tengo ni idea. 


Con esto y un bizcocho, hasta el jueves a las 8. Bueno, las 8 no, que es muy pronto pero a las 12 como siempre :)

Nos vemos en el próximo Decrépito Abandono. 🏫💯🏚️

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