LA VILLA CON CAPILLA ESCONDIDA
Este viernes en el decrépito desván, tenemos una villa, un solar, una fortaleza, no sé ni como nombrarle. He investigado un poco sobre la humilde historia de este lugar, aunque adelantaros que de humilde tiene poco.
Nos transportamos y retrocedemos al siglo XII, Portugal estaba en una batalla contra Castilla y León para la consolidación del reino portugués y la independencia por fin, de Portugal. Comenzaron a crearse una especie de solares como escudo para la tropa castellana, aunque no tenían una función principalmente defensiva, si no más bien daban la imagen de poder y riqueza familiar, aparte la gente que convivía en estos solares, tenía la función de cobrar diversas rentas.
Pues lo que os voy a mostrar hoy, es un solar que utilizaron en la época para la consolidación de la independencia, un claro signo de valor y resistencia. Fue reformado en el siglo XVIII, que prácticamente lo demolió por completo y creó un espacio superior para los sirvientes.
Para honrar la historia de este lugar, y no demoler también su esencia, decidieron conservar su aspecto anterior y respetándolo, colocaron un escudo de armas en su fachada.
Lamentablemente, en el siglo XIX sufrió la última transformación, aumentando su tamaño y dándole un toque un poco más moderno, por lo que el paso de los años y la decadencia, se vio notablemente afectado por las nuevas tendencias y avances de la época. Por lo que podemos ver en su interior, objetos más modernos como tocadiscos o máquinas de coser más modernas.
Me encantaría contaros un poco más del lugar, pero con esa información estaría poniéndola en peligro y es un lugar bastante icónico y especial. Me la guardo en mi decrépita cabeza.
Comenzamos con la cocina, como podéis ver, lejos de la antigüedad y en un ambiente muy luminoso, nos sorprendía dándonos acceso a la villa. No es muy especial, creo que junto al comedor, era lo más humilde del lugar pero la iluminación causaba un ambiente bastante hogareño, fuera de los lujos.
Invitaba a entrar y nos dio buena vibra.
Bien, continuamos por el pasillo y la verdad, aluciné con lo que vimos colgado sobre un pequeño lavabo, antes era bastante común encontrártelo en el recibidor de las casas.
Podéis contemplar todas las llaves que daban paso a las numerosas habitaciones que contiene la villa, los cabanotes donde guardaban las herramientas, las cortes donde tenían a los animales, las llaves de la entrada principal y también de la capilla. Que ya hablaremos más tarde de ella. Parecía un bonito cuadro antiguo, me impactó bastante.
Seguimos recorriendo el pasillo y llegamos al comedor principal, muy acogedor y con bastantes colores marrones, la alfombra roja le da un toque de realeza. A partir de aquí, comienza a notarse la riqueza de los dueños de la villa, dudo que continúen vivos, es muy probable que sea uno de estos lugares que los herederos no reclaman por diferentes razones. Pero la cantidad de cuadros y los múltiples detalles de los muebles, nos hacen imaginar, que este sitio con vida, debía ser una auténtica locura. Ojalá estos lugares hablasen.
Al atravesar el comedor, llegamos a otra sala - comedor, un poco más grande que la anterior y suponemos que eran el lugar de encuentro con las visitas de la casa. Seguimos con muebles detallados, solo con ver el paragüero, se puede apreciar el gran nivel de nobleza de la villa. Volvemos con otra estética de sillas que pesaban cantidad.
Si nos volvemos sobre nosotros mismos y damos un giro de 180 grados, nos encontramos con esta fotografía encuadrada, que la verdad me resultó sobreacogedora. Es muy probable que fuera uno de los propietarios o al menos, de los convivientes de la villa.
Y os dejó la última perspectiva de la sala - comedor, es que se ve increíble desde todos los ángulos, vemos que disponían de chimenea para calentarse y que la decadencia comenzaba a notarse en los techos.
Justo al lado de esta increíble sala, tenemos la habitación principal que formaba la única del piso inferior.
Había libros de historia y romance aún en la mesita, y las lámparas aún permanecían en el mismo lugar que fueron encendidas por última vez, es triste imaginarse la última página del libro que estaba leyendo él o la última propietaria del lugar, incluso otro familiar de la villa, imaginarse que no logró terminarlo, que no pudo leer el final. Es un poco similar, a la historia de la casa, en cierto modo, la representa, nosotros tampoco sabremos el final que le espera a este lugar.
Finalizamos la planta, con esta increíble sala, para mí la más especial de la casa. Parecía una especie de despacho, pienso que el propietario se pasaba aquí las tardes, trabajando e incluso jugando a juegos en esta hermosa sala. Mirad que ajedrez más original, a saber donde fue a parar su tablero.
Si no se nos fuera la luz, aún nos daba tiempo a jugar una partidita, eso sí, habría que buscar el tablero.
Y no os hago esperar más, aquí tenéis el despacho en su gran totalidad, una obra de arte en toda regla. Incluso en los museos, no te encuentras algo como esto. Es impresionante. Seguimos con la decoración detallada, los múltiples detalles del techo, los cuadros reales y mágicos sobre historia. El tiempo parecía pararse en esta sala, no podía irme de aquí, sentía que por más fotos que le sacara y más tiempo la observara, no eran suficientes para apreciar su belleza.
Podemos contemplar otra fotografía en la pared, no sabemos si podía ser de los propietarios de la casa también o algún familiar directo.
Y subimos a la segunda planta por estas empinadas escaleras...
Continuamos con la Villa de la Capilla Escondida.
Siguiendo con la estética de los años 70, de techos altos, y muebles también estéticamente elevados, nos adentramos en este dormitorio que contiene una "Singer" completamente intacta y pudiendo ver, pequeños detalles de uso en ella.
Más adelante, dejando atrás las habitaciones, encontramos un espacio donde se encontraban el baño y habitaciones un poco aleatorias que utilizaban para almacenar instrumentos de limpieza y demás contenido sin importancia. Dado que los baños no me parecían muy asombrosos, os dejo con pequeños detalles que fuimos encontrando durante el trayecto. Comenzando por una increíble cadena de música de los años 70 u 80.
Y también otra máquina de coser, que también tenía señales de uso en su estructura. Y para terminar, al fondo se podía apreciar una especie de desván que utilizaban para guardar muebles que ya no utilizaban y para colgar la ropa. Aprovechando el espacio lo máximo posible. La luz que entraba en este lugar, era casi absurda, demos las gracias al único ventanal de la pared del final.
Aún así, me pareció de las salas más bonitas del lugar, aunque muchos pensaréis que estoy loca, dado que las galerías te dejan con la boca abierta, lo reconozco. Pero los pequeños rincones, los más humildes y cotidianos. Ocupan mi atención.
Volvemos al pasillo de la segunda planta, nos encontramos con un reloj que aún conserva su péndulo, es increíble. Siempre que veo uno tan entero pienso en la poca cantidad de exploradores que estuvieron en la casa, y la multitud de elementos que continúan aún con polvo, nunca más siendo alterados de lugar.
Finalmente, vemos la última habitación que está justo a la derecha de esta increíble panorámica. Como no, sigue sin perder la esencia de todo el mobiliario de la casa. Todo de madera.
Y por último, sé que lo estabais deseando, la capilla escondida. ¿Y por qué tanto ímpetu por una capilla? ¿Y por qué estaba escondida?
Veréis, la entrada de la capilla, era por la planta baja, justo al lado de la puerta principal por la que se accedía a la casa, justo dio la casualidad, que la otra supuesta puerta que había en el interior de la misma, la habían tapiado. Y como no, no disponíamos de la llave para acceder por la parte exterior de la casa. Así que se trataba de una obra de arte que solo podíamos contemplar desde la zona de la galería. Y creedme, para sacarle fotos con lo reducido que era el lugar y el pequeño espacio que había, estaba ocupado por unos cojines y unos sillones para poder rezar y rendir culto a los santos.
No tenía ganas de poner en riesgo la vida de mi cámara, así que esta es la mejor perspectiva que pude conseguir de la capilla escondida.
Y con esto y un avemaría me despido. Nos vemos la próxima semana en otra decrépita historia.
En 2025, volvimos a probar el lugar y estaba completamente chapado, en cierto modo me alegra un montón.
¿La despedimos?
*Dar las gracias a David Galvache por esta increíble ruta.

























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