LA QUINTA DEL HIDALGO INFANZÓN

 

El lugar que os mostraré a continuación, se trata de un parque botánico que un conde de la alta burguesía, llamado José y nacido en el año 1850, quiso construir detrás de su vivienda para su disfrute personal. Eran conocidos por ser una familia modesta y con una alta pasión por la agricultura y jardinería. La familia ayudaba económicamente a la población y el hospital del pueblo.

El conde se casó con doña Rufi, una dama muy distinguida de la época con una filosofía y belleza impropia de la época. También cabe destacar que era hija de un importante presidente. Se llevaban genial con Carlos I, el rey de Portugal por esa época.

Centrándonos en el jardín botánico, podemos destacar las grandes cuevas artificiales que unían el jardín transportándote al país de las plantas. El conde murió en el año 1925 dejando sus pertenencias a su hijo que decidió abandonar la vivienda y derogar finalmente, el legado familiar.  El jardín, cabe destacar, que dispone de túneles subterráneos, también la vivienda en sí.

Una escalera en forma de caracol, nos lleva a lo que hoy en día, es el territorio y el hogar de las ratas y los bichos nocturnos, también conocidos como murciélagos para quien no les tenga un pánico inverosímil e irracional. 

Por último, destacar la presencia de una granja en el terreno de la propiedad que alucinaréis a continuación, con los azulejos y fotografías que decoraban el lugar. 

 

Antes de nada, me gustaría transportaros al año 1850. Es la única foto que pude encontrar, pero imaginaros, sí la casa ya impresiona en esa época, como a día de hoy resalta abandonada en pleno pueblo.

 

Imagen extraída de delcampe.net


Os traigo una foto del interior de la granja ubicada en la parte de atrás.

 

Imagen extraída de abandonados.pt


Otra foto del interior de la casa y las múltiples escaleras de caracol que la caracterizaban. A José parecía que le encantaban.


Imagen extraída de abandonados.pt


Como podéis observar, la historia de la casa, aunque es un lugar bastante mítico entre los exploradores portugueses; me parece muy curiosa y digna de dedicarle una entrada completa. Ahora os enseñaré las fotografías que pude destacar de este lugar, son un tanto agridulces al estar sacadas con el móvil y ser de un calidad más baja, aparte la noche caía sobre nuestros hombros y no tuvimos tiempo a entrometernos por los túneles subterráneos y llegar al jardín botánico, que era lo más bonito de la Quinta.


Os dejo un retrato para rendir homenaje al dueño de la quinta.


Imagen extraída de wikimedia.org


Os narraré un poco como entramos al lugar.

En septiembre del año pasado, estuve en Portugal, y aunque todo el recorrido fue prácticamente turismo y senderismo, pudimos desviarnos un poco de nuestro itinerario para visitar la Quinta del Hidalgo. 

El acceso fue curioso, fui acompañada de @skarzlp. Los que me conocéis, podéis confirmar con seguridad que la torpeza es un atributo que me caracteriza. Aunque el acceso es bastante sencillo, no disponía del vestuario adecuado y tampoco disponía de trípode para fotografiar este lugar, así que me las arreglé como pude.

El lugar es digno de mostrar más por su historia que por la belleza visual y la verdad, le tengo especial aprecio, por ser mi primer abandono portugués. También es una de las razones por las que el viaje mereció totalmente la pena.

Aquí os muestro, la apariencia general de la casa.


 

Y en su continuidad, los jardines exteriores y las diferentes estancias que formaban el jardín en su totalidad. Como podéis observar, la luz es reducida, pues el atardecer comenzaba a dorar el cielo y el tesoro decrépito del Infanzón, comenzó a deslumbrar en toda su plenitud.

He de decir, que tanto a Iván como a mí, nos costó acceder entre la maleza por la inapropiada ropa que llevábamos. Yo llevaba una falda y estuve tranquilamente dos semanas, con un recuerdo agridulce de las hiedras que protegían la casa y él se manchó un poquitín los pantalones. Aún así, forma parte de una bonita anécdota portuguesa. Una de tantas la verdad. Os muestro los alrededores de la casa en las siguientes ilustraciones.








Llama mucho la atención la forma de las diferentes estancias del jardín y también la enorme cantidad de mosaicos realizados con azulejos. Cabe destacar, que en Portugal es mítico ver en las casas antiguas esta estética. En muchos lugares, le conocen como el país de los azulejos. Lo raro en este caso, sería no encontrárselos, es como; una cocina de leña o lareira en Galicia.

Me gustaría hacer un pequeño hincapié, para narraros como llegaron los azulejos a Portugal, ya que me resulta interesante. 

Proviene de la invasión musulmana en la Edad Media, los musulmanes utilizaban el azulejo para la decoración de suelos y paredes; y Portugal, a partir del siglo XV, lo adoptó como ningún otro país europeo, convirtiéndolo en su sello mundial. 

Con el suceso de los años, su uso se siguió extendiendo, siendo utilizado en antiguas estaciones de tren, conventos, iglesias... Contaban temas profanos como fábulas o hablaban de los antepasados. Llegó hasta el punto, en que los edificios modernistas, estaban hechos en su gran mayoría de azulejos y gracias a ello, la población de Sintra fue considerado un paisaje Patrimonio de la Humanidad y ejemplo de referencia.

Actualmente, el detalle más conmemorativo que se llevan los turistas y viajeros de Portugal, es un panel de azulejo para inmortalizar el recuerdo de su viaje.

Continuemos con la Quinta del Hidalgo. En su interior, pudimos ver los restos de sus destacables paredes, suelos y vidrieras. Aunque el interior en este caso, no apremiaba tanto como el exterior.





Y por último, me despido con la última imagen de la fachada de la casa, despidiendo profundamente este lugar con una amarga sensación de que seguramente, sea la primera y última vez que lo haya explorado.






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