A QUINTA DAS TREPADEIRAS

Vamos con un check al que le tenía numerosas ganas en esta ruta. 

Hay dos cosas que me gustan mucho en las casas. Una es las cocinas humildes y tradicionales, cuanto más antiguas mejor, y otra, son las enredaderas. No hay signo de decadencia más bonito que la naturaleza apoderándose de lo abandonado.

En cuanto fiché esta casa por el street pensé, como si esta vacía, necesito simplemente sacar foto a esta increíble fachada. Que realmente ni se veían las ventanas, estaba completamente comida por la maleza. 

Os juro que se veía brutal, incluso solo viendo el portal con un gran candado oxidado. El acceso fue sencillo, pues el portal de la finca estaba abierto, con cuidado nos metimos, podrían estar los dueños cerca.






Los chicos se llevaron una decepción al ver las ventanas reventadas, ya no tenían esperanzas de encontrar algo en su interior. En cambio, yo aún a día de hoy al ver las fotos de la fachada, pienso que valió totalmente la pena. 

Es que tan solo observad las escaleras con el pasamanos oxidadísimo que daban a la puerta principal. Me parecía de locos tener que subir por allí, era como atravesar un jardín repleto de plantas. 

La puerta estaba abierta, lo que nos encontramos fue una vivienda muy pequeña a pesar del tamaño de su fachada. La parte de abajo eran cuadras, por lo que aparentaba más de lo que era.





La vivienda estaba formada por dos habitaciones que como se puede ver en las fotografías, estaban muy reventadas, una cocina muy chusquiña y un salón gigantesco. Como siempre, me quedaba la curiosidad de donde estaría el cuarto de baño. A lo mejor, era una casa tan antigua que lo tenían en la parte inferior.

Aunque por lo que nos asomamos abajo, no parecía haber uno.





La humedad que recorría la casa y la mugre verdosa le daban un toque muy fotogénico, aunque la casa no tuviese mucha cosa. Como no, la cocina fue lo que más me encadiló, con las enredaderas en las ventanas y aportando más color verdoso a aquellos azulejos.






Es que a pesar de estar bastante saqueada y revuelta, tenía muchísimo encanto. Como no, únicamente por las enredaderas y el moho verde. Si no, sería como una quinta convencional.





Y por último, la guinda del pastel, el gran salón con chimenea incluida. Todo un souvenir, aunque la verdad, no sé si era por el color de los muebles o de las paredes, pero tenía un aura muy diferente a la de la cocina. Trasmitía más tristeza, aparte con todos los muebles colocados a la par, daban una sensación de desorden muy desagradable para una virgo.









Este espacio, parecía una antigua tienda de muebles en desuso o simplemente, un almacén de algún comercial. Nunca lo sabremos.

En 2022, la vivienda estuvo en venta pero hoy en día, ya no portaba el cartel y la verdad, no tiene pinta de esperarle un futuro próspero.

Realmente, quitándole las enredaderas, la casa no tenía mucho de especial, así que al venderla perdería la decadencia que la hace única. 

Espero que os gustara el reportaje de hoy, para la semana tendréis un especial de Halloween muy terrorífico.🎃




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