EL PALACIO DEL ACUEDUCTO

 

Hace tiempo que intente con David esta ubicación, aunque por desgracia, el tiempo no nos hizo un favor y como la finca contaba con cientos de hectáreas, decidimos dejarlo para otra ocasión.

Como la primera vez, dejamos esta casa para el final del día, con apenas luz y con un cansancio pronunciado para escalar. Gracias a dios no era un esfuerzo que te dejase reventado. 

Al subir unas piedras, dimos con el terreno de la casa y lo curioso fue encontrarla a la primera aunque con un aparato muy extraño al que sinceramente, tuve que preguntar a Chat GPT lo que era. Parece que era un andamio plegable, la verdad es que no tengo ni idea. 




No tengo ni idea de la historia del palacio pero buscando por Internet, encontré un vídeo de nuestro querido Explomo. Cuando él visitó la vivienda, encontró fotos personales y fechas sobre los dueños. Los periódicos databan en el 2005, así que asignaremos ese año como el último que hubo vida en la casa. Vivían al menos tres personas, seguramente hermanos. Dos hombres y una mujer. 

Confirmamos que uno de ellos tuvo descendiente, el cual se convirtió en enfermero o farmacéutico en Brasil, dado que había restos de medicamentos y medicinas tóxicas en el vídeo. Por desgracia, no queda nada de los efectos personales, tan solo la ropa que guardaban los armarios. 

La casa se mantenía en un estado crítico, donde debías tener mucho cuidado con donde apoyabas los pies y además, si no te ayudabas de luz artificial, resultaba complicado moverse.

La puerta principal estaba abierta de par en par y nos daba acceso a varias habitaciones vacías aunque con unas lámparas de araña muy fascinantes. Viendo los techos... Creo que pronto se despedirían de nosotros aunque esperábamos que no fuese en nuestra visita.





Después, nos encontramos la habitación de los periódicos y las máquinas de escribir, o más bien, máquina ya que se habían llevado la segunda.





Si continuabas por los pasillos, llegabas al baño principal de la casa. Ya sabéis mi fijación por los baños, y este resultaba muy decrépito, de los que nos gustan en este blog. Saqué una foto general y otra más cinematográfica aunque bueno, es un baño :)





Si continuabas por la planta baja, te encontrabas un pequeño almacén con una tele y unas cuantas herramientas que no destacaban mucho pero al menos, tenía más contenido que las anteriores habitaciones.






Y por último, se encontraba la cocina con unas bonitas vistas a las flores más bonitas del jardín, y también a las telarañas. La ventana estaba repleta de ellas. 
Una báscula antigua y una bombona que a saber el tiempo que llevaba allí, nos daban una cálida bienvenida. Había unas escaleras que bajaban al sótano, pero dejé ese trabajo a los machos, yo no soy muy amiga de los lugares oscuros y con humedad. Es el sitio preferido de los murciélagos.







Pasemos a la parte más fascinante de la casa, por un lado tenemos la habitación principal. Tenía un cabecero y un armario muy trabajado, con detalles que definían muy bien la zona donde se encontraba el palacio. Sinceramente, era una habitación muy bonita, y sus paredes rosadas daban el toque hogareño que le faltaba a la casa.








Finalmente, el cuarto de estar con unos sillones que distaban con la decoración de la casa. 
Eran de un amarillo chillón y destacaban frente a la estantería marrón, repleta de libros sobre medicina en francés y algún que otro juego de dados.








Si accedíamos al hall, podíamos apreciar sus vidrieras con algunos cristales color esmeralda y el enorme tragaluz de colores que debía de verse increíble cuando entraba la luz del sol. Lástima haber llegado tan tarde al palacio. 

Era una maravilla subir las escaleras y sentirte acompañada por aquella belleza de cristaleras, además la madera que cubría las paredes me recordaba al acueducto de Segovia. Realmente, era como si estuviésemos cerca de casa.











Fui un poco pesada con las fotos pero aquel tragaluz, merecía muchas instantáneas, la estructura del palacio era increíble y la decadencia que lo acompañaba aún más.

Si continuabas el ascenso por las demás plantas, estaban muy vacías aunque en el sótano, encontramos muebles antiguos, muchas revistas de la época e incluso una máquina textil, donde seguramente la usaban para crear su propia vestimenta.





Por último, me gustaría enseñaros las escaleras en forma de caracol que llevaban a la torre de la casa. Desde allí, se contemplaba todo el pueblo aunque debíamos tener cuidado de que no nos contemplaran a nosotros. Os dejo unas instantáneas antes de pasar al exterior.








Me han cachado, bailando una de David Bisbal en la última. Aunque más bien parece que casi se me para el corazón de un susto. Las escaleras de madera crujían a niveles estratosféricos pero si estoy contando esto, es porque aguantaron mi peso.

Por último, os dejo unas instantáneas hermosas de la fachada del palacio, que personalmente fue lo que más me impresionó junto a los jardines. Por algo le denominan el Pink Palace, la verdad es que resulta muy entrañable.











Y como siempre, las malas noticias deben darse al final. El conocido Pink Palace ya no existe. La máquina del principio, que sigo sin fiarme mucho de Chat GPT, no sé lo que es pero indicaba que estaban preparando un futuro mejor. La han comprado y por fin, le esperara un mejor futuro.
Lástima que necesite una reforma interior bastante grande al estar construida en su totalidad de madera. La humedad tampoco le ayuda.

Esperamos que una linda familia le de el destino que la casa se merece y que sean muy muy felices.





Como no, debemos de darle la despedida que se merece.









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