LA HORA DEL RECREO

 

El primer post del año, hoy os traigo un lugar muy especial.

Cuando trabajaba en el bar, mi jefa me dio un finde libre, el primero en todos los años que estuve trabajando allí. Así que decidimos alargar la ruta y hacer algo. 

Recuerdo que era un sábado muy soleado y que había gente hasta debajo de las piedras.

Además, existían muchos más obstáculos que ponían en riesgo la misión.

Había una abeja reina que estaba muy atenta a las proximidades del territorio y que vigilaba al resto de sus hijas-abejas que merodeaban indefensas.

Así que teníamos que hacerlo rápido. Sin ser vistos, nos entrometimos en la zona vallada. Eran varios edificios conjuntos, así que este mes me dedicaré a dividirlo en varios posts porque os prometo que la superficie del lugar era enorme. De hecho, tuvimos que tomar serias decisiones sobre a cuales entrar y cuáles dejar para la siguiente ocasión. 

Entramos en una vieja escuela llena de musgo verde por cada rincón. Al pasar la ventanita que daba acceso al interior, las pizarras nos otorgaban mensajes sugerentes por doquier y el fantasma de un niño, nos invitaba a jugar con él a la pelota. Me llamaréis loca pero la pelota por culpa de la brisa, se movía de vez en cuando y daba la sensación de que había alguien más entre nosotros. 

Los pasillos parecían sacados de una película de terror y la luz que incidía por las claraboyas quedaba de foto. Según ibas avanzando, las clases vacías te enternecían hacia la historia del lugar. ¿Por qué todo había quedado abandonado? Ahora solo las hojas otoñales disfrutaban de la profundidad y grandeza abismal del lugar. Entre extintores vacíos y pupitres de madera sin herramientas que portar. 



No sé cuanto tiempo estuvimos allí dentro, pero el ambiente era embaucador y embriagador. Resultaba muy entrañable pensar en aquel pabellón lleno de niños y niñas jugando y disfrutando del sol. Hoy solo quedaba el vacío de las aulas y la inexistencia de algún ruido. Tan solo el silencio aterrador y lúgubre que los abandonos trasmiten con su decrépito estado, nos acompañaba en la misión.

No sé a vosotros, pero a mi me inspira. Os dejo las imágenes para que podáis sumergiros en la historia. 












































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