EL CHALET DE LAS ENREDADERAS
Había poco tiempo para Urbex y más ubicaciones turísticas que abandonadas, dado que iba con la familia y no podía arriesgar tampoco. Debían ser sitios chill.
Este lo era... Medianamente. Era complicado saltar el muro sin que te vieran, la zona era transitada.
Pero al llegar, unos gatos se asustaron y se fueron corriendo, dejando la casa solitaria y completamente para nosotras.
A mí hermano, no le gusta el Urbex, así que se quedó en el coche, mientras nosotras nos aventuramos al gran chalet.
La fachada era impresionante y a pesar, de intentar entrar en la casa, comprobando cualquier entrada factible, no fuimos capaces y tan solo, observamos la maravilla arquitectónica frente a la que nos encontrábamos.
Antes, el terreno de la casa estaba compartido con otra vivienda, pero ahora ambas parecían sumirse en un completo silencio. La vieja que patrullaba la finca parecía haber muerto, además conforme te acercabas a la casa, el olor a putrefacción nos inundó. Sabíamos perfectamente que no podía ser la vieja, pues había comida para gatos reciente y tenía gallinas en las cuadras, pero el olor era nauseabundo y al momento, nos cagamos.
Bien, poco puedo contaros de esta vivienda, sin daros pistas.
La llaman la Casa Rosales, y fue construida en 1934, por un famoso arquitecto de la época.
Ahora mismo, pertenece al Gobierno de Cantabria, aunque no tiene pinta que le vayan a dar un futuro próspero.
La casa disfrutó de dueños y familia, hasta 1950. Los hijos que la heredaron, decidieron venderla en 1955, donde convivió una señora en ella, que en el 1999 falleció y volvió a dejar la casa vacía. En el 2000, la vendieron a una inmobiliaria y finalmente, lo que os contaba, en 2010, se hizo propiedad del Ayuntamiento. Desde 2022, está en proceso de expropiación.
La casa tenía un estilo ecléctico, moderno y muy familiar. Constaba de un jardín enorme y dos plantas. En teoría, se aprobó la restauración de la vivienda para convertirla en patrimonio cultural, pero aún sigue a la espera de que le den un lugar.
Espero que os guste la historia de la casa y como no, su imponente fachada. A nosotras nos encantó, disfrutamos mucho de sus enredaderas.
Creemos que por dentro está completamente vacía, por lo poco que pudimos ver.
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