A CASA DOS FRANCESES

 

 

Creo que esta casa fue de las más fáciles a las que entré en lo que llevo explorando. Una entrada tan chill, solo esperando no ser captados por los coches que pasaban por la general, que pensé que no tendría nada de especial.

 

Cuando vimos la puerta abierta de par en par, mis esperanzas cayeron al vacío pero ya que estábamos allí...

La casa era tan enana que hasta juraría que era más grande el galpón que tenían al lado. Allí guardaban mobiliario antiguo de la casa como banquetas y tumbonas de la playa. Nos sorprendió ver elementos de monta de caballo y una piscina desplomada en el enorme jardín que rodeaba la vivienda. 

Nada más entrar, comprobamos que la casa había sido saqueada y revuelta por los vándalos y se contemplaban algunas ventanas en un intento de ser tapiadas sin obtener resultado. 

Recorrimos la vivienda que estaba llena de objetos y muebles rotos por todos lados mientras mi moral caía por los suelos. La casa era humilde (déjame hacerte spoiler y decirte que eso era lo que creíamos), pero creo que contenía una historia muy latente de los dueños.

 


 

Era completamente rosa, un color rosa palo que solía ser el color favorito de los portugueses para decorar su hogar. Cosa que no comprendía porque me parecía un color horrible.

Lo que podéis contemplar en la fotografía superior era la puerta de la entrada principal completamente abierta pero tapiada con tablas y a la izquierda, la cristalera que comunicaba con el porche exterior, que no destacaba por unas vistas muy sorprendentes, dado que se veía la carretera general.

 


 

Al lado de la puerta principal, se podía ver lo poco que quedaba de la cocina, sus muebles habían sido destruidos y lo que había en sus alacenas, saqueado. Solo quedaban copas y cubiertos esparcidos por el suelo, parecían muy antiguos.

Lo que me hizo recuperar la esperanza en la casa, fue las diapositivas que encontramos sobre el sofá amarillo de la casa. Que después hablaremos de quien adorna su casa "rosa pastel" con un sofá "amarillo chillón". Aunque a día de hoy, poco amarillo conservaba.

 


 

En las diapositivas se podía apreciar un grupo de personas reunidos en lo que parecía el sofá chillón, y por la ventana entraba un aro de luz que resaltaba la escena. 

Me resultó muy entrañable que en una casa tan pequeña, se las arreglasen para juntar a toda la familia y amigos para disfrutar de una velada de verano. Creemos que fue sacada en esa época del año porque vestían pantalones cortos.

No sé si podréis apreciar la escena de la que estoy hablando pero vamos a intentarlo :)

 



 

Continuando con detalles memorables de la casa, descubrí una báscula de cocina en uno de los muebles que se conservaban de la cocina, que parecía ser el único objeto que se mantenía intacto, y un atrapasueños que contenía un pato y un osito al que le faltaba, una orejita, el otro animal sin cabeza era irreconocible. 

La báscula era de la marca alemana Soehnle aunque creada en Suiza que data de los años 90.

 



Recuerdo la primera vez que vi unas campanitas de viento, estaba en As Pontes con mi mejor amiga y vi algo en la ventana que no dejaba de hacer ruido y yo sinceramente, nunca había visto unas y no sabía realmente para que servía. Graci me contó que algunas personas lo usaban para adornar sus casas, otras que les calmaba el sonido que hacían las campanitas al rozarse con el viento y su uso más habitual, era para desviar a las malas vibras y atraer a las buenas nuevas. 

 Yo lo confundí con los atrapasueños, si os soy sincera.

Así que para que no os pase como a mí, os explico. Los atrapasueños están hechos con plumas generalmente, ya que es una tradición que deriva de las tribus antiguas de Norteamérica, en Ojibwa.  


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Os voy a contar la tradición de ellos.

Los indios decían antiguamente que los sueños pasan por una red donde se filtran y se deslizan los buenos sueños a través de sus suaves plumas. Los malos sueños en cambio, son atrapados por las telas que forman el cuerpo de la estructura y mueren con el primer halo de luz del día. 

Indagando más en Internet, descubrí que el salón es buen lugar para atraer las energías positivas, cerca del sofá para fomentar un ambiente de paz y armonía.

Seguimos con la morada, vimos todas las copas de la cocina frente a un espejo que estaba apoyado en el suelo. Alrededor, había un montón de cartas del uno.

 


Ahora os mostraré el detalle que más me ha molado de la casa, tengo la mala costumbre de mirar detrás de las puertas por sí hay pasadizos secretos. Nos encontramos una bruja la cual mi madre, tenía una parecida en casa, le tocó en la Tómbola antes de nacer yo.

 


 

Avanzamos por la casa y encontramos un baño pero no uno cualquiera, tenía una bañera con hidromasaje. La ventana estaba tapiada con tablas por fuera. Mi sombra os saluda desde la penumbra :)

 


 

Al lado del baño había una habitación completamente llena de cuadros de arte, que parecían pintados a mano, un montón de ropa vieja y para nuestra sorpresa,  una enorme colección de cintas VHS, CDs antiguos e incluso vinilos. 

Vamos a analizar el nombre de algún artista, Bizet (compositor de ópera francesa de 1875), Amour, Soleil et Italie (un CD de música francesa de 1991), Bué Radica (música brasileira de 1998), Les Tubes 9 (pop francés de los años 90), Mylene Farmer (compositora francesa de los años 70), Mc Hammer (rapero estadounidense de los 70), etc.

La mayoría de los CDs o VHS pertenecían a artistas franceses de los años 80 y 90. Deducimos que los que residían en la casa eran una familia de franceses con afición a la música y al arte, y que podía ser la típica casa de veraneo o incluso, se habían mudado a Portugal. 

Como siempre, quiero recalcar que son puras teorías y lo que os narro, no está testado por documentos oficiales.

 



 

Al fondo de la vivienda, encontramos otra habitación que parecía la principal y conservaba cuadros familiares, un armario gigantesco y un montón de ropa cubriendo el suelo.

Os dejo unas fotografías familiares muy entrañables, creo que vivían muchas más personas de lo que la casa podría albergar.

 



 

 

Y prepararos porque la exploración no termina aquí, alejándonos más de la humildad que trasmitía la casa de los franceses, entramos en el baño principal y nos encontramos un montón de perfumes de Jean Paul Gaultier, que rodeaban un jacuzzi de unas dimensiones inverosímiles.

Me despido enseñándoos el increíble escenario que se mostró ante nosotros mientras me perfumo con un poco de Yves Saint Laurent.








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