LA CASA DE PICO BOQUETE

 

En la ruta lucense más loca del mundo, lejos de encontrar algo que valiese la pena, nos encontramos esta casa que es propiedad de Rolan. Aunque no me refiero a que lleve su nombre, si no a que era un check de él.

Primero, dimos una vuelta de reconocimiento y volvimos más tarde a la hora de comer, cuando no hubiese nadie.

Nada más llegar, nos metimos por la parte de atrás y encontramos una puerta medio abierta, tenía muchísimo peso detrás. Un horno y muchas bombonas, gracias a una patada forzuda conseguimos entrometernos en la casa. 

Fuimos directos a la planta de arriba, no me preguntes porqué.



Con un pequeño halo de luz, las polvorientas escaleras nos presentaron lo mejor de la casa. El increíble piano que estaba coronando el salón. Según Rolan, estaba más decrépito que la anterior vez :(

Era increíble que en una casa que parecía tan humilde, se abriese un piano ante nosotros. No me atreví a probar a ver si sonaba.

 

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Aunque las habitaciones estaban muy revueltas estaban repletas de pequeños tesoros entre la ropa vieja y cajas de juegos de mesa. Se notaba que la familia que aún visitaba la casa, era potencialmente devota y una gran amante de las esculturas decorativas. Existían dos habitaciones en la casa, ambas de color verde lima o de Mcflurry de pistacho, luego tenían un pequeño cuarto que usaban como almacén y tendero.





La recopilación de tesoros, se trataba de una calculadora antigua, un lector de cassettes y una radio electrónica. Estaban escondidos en la misma caja debajo del pasaporte del dueño de la casa.






Continuando con la parte inferior, un pequeño alcatraz daba la vivienda según entrabas por la puerta principal de la vivienda, aunque no fuésemos invitados a pasar por la puerta principal y tuviésemos que desplazarnos como ratillas por la parte trasera. Sin duda, resultaba más emocionante.





Al lado de la entrada aparte de herramientas del jardín también se contemplaba un pequeño despacho no solo protegido por Jesucristo, si no por el Router encendido de la casa. No nos atrevimos a buscar la clave del WiFi. Pero como el resto de la casa, estaba muy revuelto.




Finalmente, el comedor - sala de la vivienda fue lo más sorprendente, no solo por la gran cantidad de moscas que habitaban en el o por la parrilla que aún olía a churrasco, las figuritas que residían en la sala, eran dignas de admirar por su belleza y su particularidad. 

Aunque debo admitir que la parrilla me acojonó, se notaba muy reciente.









Finalmente, estaba la cocina que solo tenía de especial un fogón de ferro antiguo. Por lo demás, era lo más básico de la casa.




Una pequeña sintonía envolvió la casa. Me asomé de nuevo subiendo aquellas tenebrosas escaleras, me sorprendí al encontrarme el espíritu de Pico Boquete que aún conservaba su chaqueta militar puesta. Él me dedicó una sonrisa de medio lado orgullosa mientras yo escapaba escaleras abajo con el miedo apoderándose de mi cuerpo.


Espero que os haya gustado el reportaje, gracias a Rolanciño por esta locura de ubicación.


¡Se me olvidaba! ¿Por qué Pico Boquete? Porque fuimos a visitar un cementerio y nos sorprendió muchísimo dar con esos apellidos. Sin duda, nos echamos unas risas :)






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