A CAPELA DE MARFIL

 

La religión es una virtud que reina en Portugal. Es común encontrarse algún altar en carreteras convencionales o incluso altares pertenecientes a alguna vivienda.

Los más adinerados disfrutan de quintas con capillas propias, y es el caso del reportaje de hoy.

Recuerdo que el hambre nos consumía por completo. Era la hora de comer y llevábamos prisa para poder deleitarnos con un menú portugués.

Aunque no esperábamos encontrarnos la capilla abierta, nuestra misión era otra diferente. Así que, mientras el calor nos abrasaba y las tripas gruñían, decidimos aventurarnos en su interior.


Foto sacada por @virtudeswashear


Lo primero en lo que nos fijamos fue la puerta de la entrada. Tenía alguna huella de zapato, como si alguien, a toda costa, intentase entrar sin suerte.

Justo en la entrada, una pequeña sacristía al fondo nos saludaba, presentando unos cuadros que representaban santos y parecían bastante antiguos y, enfrente, más elementos religiosos.



También, una vidriera de colores iluminaba una hornacina antigua de madera pintada de blanco, destinada a albergar figuras religiosas, y una estola negra bordada en color oro, comúnmente utilizada como vestimenta de los sacerdotes en las ceremonias. 





Pasando a la siguiente estancia, nos encontramos con la hermosa capilla blanca, como si de marfil se tratase, alumbrada al detalle por las vidrieras arcoíris de los laterales.









Los relieves, las figuras, el "botafumeiros" y los elementos decorativos de animales parecían indicar que el santo al que rezaban era el de la ganadería y los labradores, aunque tan solo es una suposición. Como curiosidad, San Antonio es el santo portugués protector del ganado y de los animales domésticos.

Finalmente, subimos al campanario, donde las vidrieras de colores no nos abandonaban y pudimos contemplar el pequeño mecanismo de soporte, adornado con una ventana de forma ovalada que aportaba un toque rubí a la parte más alta de la capilla.






Nos deleitamos con su belleza y las vistas desde la tribuna superior. De esta forma, los detalles del techo resultaban más imponentes y se vislumbraban los ángeles en el retablo, que no eran apreciables desde la parte baja.

Os dejo con fotografías más en detalle mientras sacio mi hambre.











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