A ESTRADA DO MAR
Expresso y Recordação forman los dos ferris abandonados en la costa portuguesa. Ambos son parte de la gran memoria industrial ligada al turismo.
¿Pero de qué época estamos hablando?
Pues nada menos que de los años 60 y 80. La única forma de cruzar el río era mediante la flota de transportadores; no existía una carretera para tal fin.
Durante mucho tiempo, estos barcos juntaban a miles de personas que querían cruzar al otro lado, ya fuese por necesidad, trabajo o por tiempo lúdico.
Recordação era un transbordador usado solamente para el transporte de pasajeros. Su nombre es un claro indicio de lo que es ahora, un simple recuerdo de antaño.
Expresso, en cambio, se usaba para el transporte de cargas pesadas, por eso su tamaño es mayor a simple vista. Servía para llevar mercancías, automóviles e incluso camiones en tiempo récord, lo que define su nomenclatura.
Este sistema funcionó hasta los años 90 y a principios del 2000, una empresa portuguesa realizó una enorme inversión para ampliar el complejo turístico de la zona. Esto provocó que la competencia implementara nuevas flotas para impulsar el turismo, mejorando la rapidez, comodidad y la capacidad y también, provocando una competencia desleal con el icono de la época.
Ante el abandono del uso, los altos costes de mantenimiento y la falta de modernización, los viejos ferris quedaron anticuados y cada día más solitarios. Hasta que llegó un día en que el servicio cesó por completo, recubriendo poco a poco de óxido a Expresso y Recordação.
¿Y por qué después de tantos años siguen estancados en la costa?
Finalmente, se han convertido en un emblema de la costa portuguesa. Series de éxito como Rabo de Peixe u Operación Marea Negra no dudan en incluirlos en alguna de sus escenas, reflejándolos como un sello importante en la historia de Portugal.
En vez de deshacerse de ellos, los trasladaron a las afueras de la zona industrial, dejándolos a su merced. Hubo muchos problemas de propiedad legal que impidieron su reforma o desguace total. Poco a poco, con la marea alta y baja, fueron encallando en la orilla, siendo más accesibles para los curiosos como nosotros y también para la juerga portuguesa (más adelante entenderéis a qué me refiero).
Hoy en día, los conocen como el cementerio de barcos e incluso lo usan para acciones importantes como simulacros de búsqueda, salvamento o rescate, dado a la estructura tan compleja que los compone.
Y ahora, ¿os apetece aventuraros a conocer más a fondo su interior?
En pleno octubre, el sol se hace notar hasta las 8 o 9 de la noche. Decidimos aprovechar su salida para contemplar los ferris.
Fue increíble llegar con la hora dorada y la zona poco transitada, o eso creíamos.
Nos aventuramos a subirnos a Expresso, con poca seguridad, dado el estado de abandono que demostraba el barco. Una vez dentro, nos sorprendió su encanto a pesar de los grafitis y cristales estallados.
Subimos a la parte más alta, la zona de mandos, por unas escaleras de madera que temblaban a cada paso. De repente, un sonido hueco resonó por todo el barco. Al girarme vi a Virtudes con las manos sobre la cabeza y una mueca de dolor en su rostro. Sinceramente, en estas situaciones siempre me sale la risa nerviosa y él lo estaba pasando mal de verdad. Me di cuenta más tarde cuando seguía quejándose de la leche que se había metido.
Continuando con la exploración, vimos un dibujo muy bonito de un robot en la zona de control. El único que impresionaba ante sus cuidados trazos.
Nos despedimos de Expresso y nos encaminamos hasta Recordação. Para nuestra sorpresa, un grupo de portugueses estaba en el ferri con la música alta, sobre el techo de la zona más elevada del barco, con un montón de Super Bocks y hasta portaban sillas de playa.
Decidimos aguardar disfrutando del atardecer hasta que abandonaran el ferri.
Disfrutamos de la panorámica y sacamos unas buenas instantáneas al barco mientras Sande intentaba en la orilla que no se le mojaran las botas, buscando el mejor plano.
Al terminar, los dos ferris volvieron a quedarse en silencio, disfrutando de la penumbra de la noche y volviendo a llenar sus motores de polvo y óxido.










































Comentarios
Publicar un comentario